BALI

Para los balineses, su isla es su mundo entero. Aunque otros mundos existan, el suyo es completo y perfecto en sí mismo, un proveedor generoso de todos los atributos físicos y espirituales necesarios para la existencia. De hecho, el cosmos balinés es tan rico, que el mundo psíquico e invisible se derrama  constantemente sobre el mundano. La vida diaria es una constante expresión del deseo de honrar y alabar a los dioses y ninfas, demonios y brujas. No hay día en que no se lleven a cabo procesiones o festividades en los templos. Para un forastero la vida balinesa parece una continua celebración con breves intervalos de descanso.

Bali es conocida como “la isla de los mil templos”. Lo que podemos asegurar es que tiene muchos y muy representativos. Los templos hinduistas, desde pequeños altares en los campos de arroz, hasta los grandes complejos en los poblados, son las instituciones más importantes de la isla y se encuentran en todos lados; aparecen como componentes naturales de la geografía de la isla.

El arte y los rituales guían el diario devenir de los balineses. Casi todos, sean de casta alta o baja, hombre o mujer, joven o viejo, practican alguna expresión artística o artesanal. En varias de sus formas de expresión, pero principalmente la danza-drama, se expresan sus principales preocupaciones sobre el subconsciente colectivo. Éstas tienen que ver principalmente con la lucha entre el bien y el mal, la fortaleza y la debilidad, la limpieza y la suciedad. La danza-drama es una forma artística única surgida de una tradición religiosa y en la mayoría de los casos sigue teniendo importancia religiosa. Entretener a las deidades con danza y música es tan común como la presentación de ofrendas.

Pero Bali no es sólo cultura y arquitectura girando alrededor de la religión. Su ubicación geográfica y origen geológico le dan también una enorme  riqueza natural. Originalmente estaba conectada al continente asiático y se convirtió en isla al derretirse las capas de hielo polares hace aproximadamente 120 millones de años. Bali es considerada el último bastión del continente asiático, separada de la isla vecina de Lombok por un canal de 300 metros de profundidad. Este canal representa un límite ecológico-geográfico. Mientras Bali cuenta con vegetación abundante y la fauna típica del continente (como elefantes, tigres y monos), Lombok tiene un clima árido con arbustos y su fauna está representada por marsupiales, lagartos (los más grandes del mundo) y pericos, todo esto más relacionado con Australia.

Bali mide aproximadamente 5,200 km2. Gracias a su exhuberancia tropical y la plantación de arroz en terrazas es que se puede mantener su población. El arroz es el principal alimento en Bali y es considerado un regalo de los dioses.  Las plantaciones en terrazas se encuentran a lo largo y ancho de toda la isla y su importancia y belleza es tal, que son los ciclos agrícolas de sembrado y cosecha del arroz, lo que marca el ritmo de la vida.

Bali es una isla generosa  en toda la extensión de la palabra. Su exhuberancia tanto de paisaje como de cultura y religión hacen de ella una de las islas más atractivas de Indonesia y del mundo. Dentro de un país musulmán por excelencia, Bali es un lunar Hinduista, que mantiene su propio ritmo, sus propias creencias, sus propios mecanismos de trascender. Conocer Bali, es conocer a una isla viviente, cultural, mágica y geográficamente alucinante.